Los últimos meses han sido convulsos en el Círculo Polar Ártico. Por si no fue suficiente con el agujero en la capa de ozono que se creó hace unos meses o las 21.000 toneladas de diésel vertidas, ahora diversos incendios y una ola de calor están provocando que el deshielo sea más grande que nunca. Con al menos dos meses calurosos más por delante.


Se trata de una ola de calor inédita en esta zona del planeta, con temperaturas que han alcanzado los 38 grados centígrados donde se supone que deberían estar a bajo cero. Por si esto no fuera suficiente, los incendios forestales de Siberia de estas últimas semanas han provocado que las temperaturas suban y se libere más dióxido de carbono en la zona.

Menos de 6 millones de kilómetros cuadrados de hielo

Un efecto directo de esta peculiar situación ya se está viendo: el deshielo del Ártico. Cada año en la temporada de verano parte del Polo Norte se deshiela debido al aumento de las temperaturas. Si bien esto es algo normal, lo que no se esperaban los investigadores es que el deshielo fuese tan grande este año. Con datos actualizados estos últimos días, el Ártico ya está por debajo de los 6 millones de kilómetros cuadrados de hielo.

Mirando los datos históricos año tras año podemos ver cómo esta cifra se alcanza cada ves más temprano. En la década de 1980 a estas fechas del año la superficie de hielo era de casi 10 millones de kilómetros cuadrados, un poco por debajo de los 9 millones en la década de 1990 y para los años 2.000 a finales de julio ya teníamos cifras de 8 millones de kilómetros cuadrados de hielo.

En este 2020 se ha batido el récord, la línea de decrecimiento está mucho más baja que la media del resto de años anteriores y aún va a bajar más durante las próximas semanas. En el siguiente tweet podemos ver la evolución del deshielo desde el 1 de junio de 2020 hasta el 26 de julio de 2020:

Se calcula que el mínimo de superficie de hielo se alcanzará en los próximos dos meses, a partir de cuando volverá a enfriarse de nuevo el Polo Norte con la llegada del otoño. El peligro de esto es que se incrementa más de la cuenta los niveles del mar, al mismo tiempo que puede provocar el deshielo del permafrost y por lo tanto la liberación de gases que contribuyan más al efecto invernadero como el metano.

Vía | Science Focus y WMO


La noticia

El Ártico sufre uno de sus peores veranos: la ola de calor y los incendios están provocando un deshielo camino de batir récords

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Xataka

por
Cristian Rus

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